Tardes 2026

Fernando Adrián pasea cinco orejas en una triunfal encerrona en Torres de la Alameda

Imagen del torero fernando adrián en Torres de la Alameda en la corrida que tuvo lugar en el mes de julio de 2026

Resumen de la tarde

Torres de Alameda abría sus puertas para un festejo en el que Fernando Adrián se encerraba en solitario con astados de Baltasar Ibán y Domingo Hernández.

Número 70 era el primero de Baltasar Ibán, al que Adrián dejó buenos momentos capoteros y, pronto y en la mano, dejó dos series iniciales por derechazos de limpieza y profundidad. Se le vino muy pronto abajo el ejemplar, mas no la entrega de Fernando, que buscó siempre torear despacio por naturales y en el final de obra por la derecha de uno en uno. Pinchazo, estocada y oreja.

Fernando Adrián cortó las dos orejas del segundo toro de la tarde, un buen ejemplar de Baltasar Ibán al que supo entender desde los primeros compases de la faena. El madrileño cuajó una labor basada en la ligazón, toreando con firmeza y temple por ambos pitones. Los mejores momentos llegaron con la mano izquierda, donde firmó dos tandas rotundas, llevando al toro muy sometido y con la muleta siempre por abajo. Cerró su actuación con una buena estocada que aseguró un triunfo de peso.

La espada privó del triunfo a Fernando Adrián frente a un buen tercero de Domingo Hernández, al que cuajó con autoridad, firmeza y un gran sentido del mando. El madrileño construyó una faena sólida y completa, dominando las embestidas del astado con soberanía y dejando pasajes de gran nivel por ambos pitones. Una actuación redonda que únicamente quedó empañada por el desacierto con los aceros. Fue ovacionado con saludos.

Se cerró la tarde con una nueva faena de envergadura de Fernando Adrián, que volvió a dejar patente su gran momento frente al cuarto toro de Domingo Hernández. El madrileño se explayó ante un ejemplar al que supo entender y llevar con temple, construyendo una faena completa, de ritmo y profundidad, que fue creciendo en intensidad hasta calar con fuerza en los tendidos. De nuevo volvió a relucir la calidad de sus naturales, largos, hondos y con esa capacidad para conducir la embestida con naturalidad y mando. La contundencia de su actuación, rematada con una estocada eficaz, le valió el reconocimiento unánime y el corte de las dos orejas.

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